Mantenimiento de obras

El mantenimiento de las obras civiles es una tarea vital para conservarlas en adecuadas condiciones estructurales y funcionales a lo largo de su período de vida útil. Con el correr del tiempo, pueden quedar expuestos distintos defectos que no habían sido identificados al momento de la recepción de la obra, o surgir otros producto del desgaste de los materiales por el uso y factores ambientales. El mantenimiento consiste en toda la serie de tareas involucradas en la reparación periódica de los elementos constructivos de u6b349d5084fe4e1ab79c0d0522bdae5fna edificación, reposición de objetos y verificaciones de instalaciones, que permitan prevenir fallos estructurales serios.

El mantenimiento responde a tres tipos básicos: el ordinario, que comprende todos los trabajos de reposición de materiales desgastados por el paso del tiempo, y se realiza luego de un cierto período de tiempo preestablecido; el preventivo, abocado a evitar las fallas y roturas antes de que estas se manifiesten efectivamente, fruto de trabajos de diagnóstico y estudio de materiales; y el correctivo, que actúa una vez que han tenido lugar averías o roturas críticas de elementos constructivos y busca mitigar y corregir los efectos de estos daños evidentes.

Una segunda clasificación para las obras de mantenimiento refiere a la complejidad y costo de las reparaciones a realizar. El mantenimiento básico se encarga del reemplazo de componentes sencillos y de bajo costo de las instalaciones, y de la limpieza y otras tareas básicas. El mantenimiento medio, en cambio, es llevado adelante por personal especializado e implica el reemplazo de elementos desgastados para prolongar la vida útil de la edificación, sin que estos se correspondan con piezas fundamentales. Por último, el mantenimiento complejo se ocupa de reparar o sustituir elementos estructurales esenciales de un edificio, con un elevado costo de reposición de materiales y en la contratación de la mano de obra.